Narrativas Hacker
Narrativas Hacker

INTRODUCCIÓN

Nuestra Latinoamérica está viva y ebulle cada día formas, modos y expresiones diversas de resistencia, crítica, oposición y alternativas ante los desastres sociales, culturales, ambientales que va dejando el orden económico que nos gobierna. Recoger esas narrativas de la otredad, que se reinventan, revolucionan, que resisten y transforman lo hegemónico, es lo que quisimos destacar con este proyecto.

Desde la perspectiva social hacker miramos las experiencias de actores colectivos que trabajan por el cambio social, y en ese proceso reutilizan saberes y conocimientos para construir nuevas narrativas, nuevas formas de contar, de decir, otras palabras, otros sentidos. Reivindicamos lo hacker social por su carácter colaborativo, de proponerse como medio para el acceso igualitario a la información y el conocimiento, de explorar los límites de lo dado. Y desde allí encontrar experiencias colectivas cuyas narrativas son en clave “RE” (resolver, reinventar, reusar, rehacer, revolucionar) a partir de la colaboración, los afectos, la amistad y la significación social.

El Mapeo Latinoamericano de Narrativas Hackers del Territorio busca poner en común experiencias de actores colectivos de América Latina promotoras y defensoras del bien común y la defensa de los derechos humanos. Recoge 19 experiencias que se caracterizaron a lo largo de 12 países de América Latina y una experiencia en perspectiva conjunta latinoamericana.

Desde el sur, en Argentina podrán descubrir a la Colaborativa Marcha de la gorra, que en la ciudad de Córdoba organizan colectivamente la cobertura y comunicación de una de las principales movilizaciones contra la violencia policial hacia jóvenes; mientras que en Chile el Colectivo Tejernos reinventa el uso de los textiles y lienzos en el espacio público para proteger, desde los afectos y la conexión con la tierra, las aguas y los bosques del territorio. Y en Uruguay, Desmadres Colectiva de Maternidades Feministas, sin mandatos ni prejuicios, encuentra a mujeres que buscan maternar desde una mirada feminista.

Hablando en portugués, en Brasil, el Colectivo Papo Reto hackea desde las favelas de Río de Janeiro en favor de los derechos de su gente con solidaridad y funk.

De Bolivia conocerán la Compañía de teatro Tabla roja quienes asumen la técnica del Clown para orientar la crítica social sobre las condiciones de vida, a través de la comedia humana, el melodrama y las máscaras. También encontrarán al Movimiento feminista de Tarija, colectivos que reúnen a organizaciones feministas de mujeres jóvenes de este municipio.

Subiendo por la America Latina, Las Colleras Red de Perú, mujeres creadoras, productoras y gestoras culturales, que utilizan el “arte de la acción” para desarrollar activismo creativo en pro de recuperar el espacio público y llevar un mensaje feminista lleno de preguntas incómodas que activan la conciencia política.

Ecuador hace su aporte a las narrativas hackers con Música Ocupa, un festival que propone un mundo donde la música, y en general el arte, esté al acceso de todas las personas para generar comunidad y el goce de los sentidos; y también aporta con Ojo semilla Cine Comunitario, laboratorio de cine y audiovisual que se ha consolidado como un espacio de encuentro de mujeres para crear, experimentar en las narrativas audiovisuales y hacer relatos de sus historias de vida desde el feminismo.

Desde Colombia las narrativas hackers se manifiestan en la experiencia de Casa Cultural Kussi Huayra cuyo proceso colectivo asume el mundo artístico local desde una perspectiva crítica y de resistencia; por otra parte, la Red de Guardianes de Semillas de Vida quienes en su lucha contra el monopolio de las semillas, resiste a la extinción de la agricultura tradicional mediante la preservación de semillas y prácticas agrícolas para la soberanía alimentaria.

Subiendo por la cintura de la América Latina, en Costa Rica se ubica el colectivo Viajo Sola, que busca visibilizar la violencia de género y reivindica los derechos de las mujeres a partir de la puesta en escena de experiencias y reflexiones artísticas. En sintonía con la resistencia que atraviesa el arte y la cultura, la GuanaRed es una agrupación que en la provincia de Guanacaste genera procesos transformadores con las comunidades, a partir de la participación comunitaria, el arte y la sensibilización en temas ecológicos, de género, de economía social y solidaria, entre otros.

En Nicaragua mapeamos una narrativa hacker, una de muchas en un país de resistencias creativas, aunque no podemos contarles detalles de esta iniciativa por seguridad de la agrupación y de las personas participantes, pero allí están resistiendo en el anonimato desde el arte y la tecnología.

Caminando Centroamérica, en El Salvador mapeamos a la Colectiva Amorales, grupo de mujeres que crean espacios seguros para explorar el arte teatral en las acciones que movilizan el enojo, la indignación y la solidaridad con las mujeres cuando son vulnerados sus derechos y también Clic, una iniciativa de estudiantes de la Universidad de El Salvador que desde su trayecto por las Ciencias Jurídicas buscan cruzar fronteras y repensar su formación.

Arriba terminado nuestro viaje, en México se encuentra el Foro Cultural Karuzo, una iniciativa de la colectiva Acción Directa Autogestiva (ADA), espacio anarcofeminista en Puebla que promueve el encuentro, conversatorios, conciertos, talleres temáticos e incluso torneos deportivos. Y Hackeo Cultural, proceso que trabaja junto a comunidades que defienden la vida y el territorio, haciendo uso de estrategias de comunicación y acciones digitales de código abierto para desarticular los sistemas de opresión.

Finalmente, una juntanza virtual en perspectiva latinoamericana, Desbordando Feminismos, en la que exaltan el oficio del bordado como una práctica ancestral que se resignifica para convertirse en un gesto poderoso que les permite atravesar, metafóricamente, de un lado a otro, tanto las telas como sus propios cuerpos.

Les deseamos un buen viaje por las narrativas que hackean desde los afectos; esperamos que este mapeo les invite a descubrir otras experiencias y que en ese propósito se sumen como hackerantes, para evidenciar las prácticas, modos y narrativas que transforman nuestra América Latina.

Al poco tiempo de iniciar la pandemia por covid-19 en 2020, diversos colegas latinoamericanxs iniciamos un seminario al cual llamamos La Cosa. En él expuse algunos apuntes en torno a las complicidades como primera forma para hackear prácticas académicas inscritas en la racionalidad neoliberal, que replica las separaciones entre lo formal, lo intelectual y lo afectivo, y reitera a la jerarquía y meritocracia como forma consagrada para ser académicx, invisibilizando así diversos procesos de producción de conocimiento. Ante ello, la co-laboración desde intuiciones y deseos en torno a qué conocimiento producir emerge como un horizonte que prefigura otras formas de relacionarnos en una academia que puede y debe ser distinta. El trabajo iniciado por Melba Quijano, Nicolás Robledo y Luisa Ochoa parte de una resonancia con el Seminario Latinoamericano sobre Comunicación y Territorio, organizado por la FES Comunicación entre una y otra ola de la pandemia por covid-19, en el cual presenté algunas postales en torno a prácticas hackfeministas que interrogaban las formas de interdependencia entre la academia y la sociedad. Insistí en la clave de producción de lo común como base de una ética hackfeminista del “hacerlo juntas” (Pérez, 2015 y Ricaurte, Cortes y Pérez, 2020). Desde ahí y desde entonces asumieron el compromiso de dar forma a su intuición e involucrar a estudiantes de la Universidad Nacional de Costa Rica en esa aventura por Latinoamérica.

El Mapeo Latinoamericano de Narrativas Hackers del Territorio nos permite re-conocer cómo el espíritu hacker emerge en diversas apuestas sostenidas colectivamente por toda Latinoamérica en una acción que en estos momentos de la historia llamaremos como una acción de subversión ante lo hegemónico. En primer lugar lo es porque este empeño surge de una deliberada decisión de producir conocimiento como forma de vinculación (Cornejo, 2020) que lleve a re-conocernos recíprocamente. Así, leer cada una de las 19 experiencias retomadas en el presente mapeo es una invitación a dejarnos interpelar en esa acción que Precarias a la deriva (Gil, 2022) enuncian como la acción de partir de sí para salir de salir de sí y (re)encontrarnos con lxs otrxs. Esta acción desestabiliza narrativas que sostienen las diversas separaciones y mediaciones patriarcales, coloniales y capitalistas. Esto implica visibilizar conocimientos puestos en práctica en la cotidianidad, derribando nociones de cambios espectaculares y macros, para reconocer la potencia política de construir colectiva y diariamente. En palabras de las compañeras de Desbordando feminismos: “solo estamos recuperando una práctica que nos pertenece desde siempre, que es estar juntas, vincularnos, pero en red, hacer tejido social y cómo atravesarnos mutuamente con nuestro relato, nuestra experiencia, nuestras fuerzas políticas”.

Las 19 experiencias que nutren este mapa latinoamericano son diversas entre sí, y al mismo tiempo comparten el ser hackerantes. La cartografía basadas en ellas nos aporta las pautas esenciales para entender cómo el espíritu hacker se mira y entiende desde la práctica, pero sobre todo, desde el hacer juntas, lo cual nos lleva a procesos de fermentación de conocimientos y experiencias que permiten ir más allá de la resistencia. Cada una de las experiencias documentadas en el mapeo, nos permite, no sólo saber qué hacen, cómo, para qué, con quiénes y desde donde se conectan y actúan, sino que impugnan las mismas condiciones de violencias y desigualdades donde se encuentran. De esta forma, al mirarlas en sus resonancias, podemos entender por qué esta constelación no parte desde cero (Rovira, 2017) sino desde producir común como acción política que desborda las identidades y espacios físicos (Gutiérrez y Navarro, 2019).Veamos.

La Marcha de la Gorra, Hackeo Cultural, EnRedadas, y Papo Reto son las experiencias que retoman una demanda que recorre al continente, y que tiene que ver con la democratización de los medios de comunicación, entendido esto como una postura política que no reitere la criminalización de las juventudes, las disidencias sexuales, los feminismos, las luchas en defensa del territorio. Esto lleva a reconocer la vitalidad presente de impugnar las formas de autoridad, que pueden llegar a los autoritarismos. Por su parte, La Tabla roja, Ojo de Semilla, y Foro Karuzo hackean los lugares de enunciación de lo artístico, desde el teatro, el teatro clown, la música, lo audiovisual, para producir común y cultura desde y en las calles, los mercados, fuera de las capitales político-culturales. Están quienes hacen resonar el hartazgo organizado contra las violencias feminicidas y la desaparición de personas (Gago, 2019), como Amorales Colectiva, Collera Red y Foro Karuzo, desplazándose del ser víctima a la autodefensa y acción colectiva para cultivar la vida desde términos de cuidado.

De forma específica, encontramos experiencias que accionan desde cierta radicalidad. Por ejemplo, la Red de Guardianes de Semillas de Vida responde a las amenazas que ponen en riesgo a las propias semillas; o bien, GuanaRED, desde donde re-producen el hacer colectividad en varios aspectos. Por su parte, el Colectivo Tejernos, en su defensa del territorio frente al extractivismo, despliega amplios repertorios que parten de los sensible y afectivo. Mientras que Desmadre Colectiva, teje red desde el resquebrajamiento de la narrativa patriarcal en torno a la maternidad y el maternaje. De esta forma, impugnan los términos hegemónicos para reproducir la vida.

Al leer sobre las experiencias mapeadas, podremos darnos cuenta cómo la producción de conocimiento y la reproducción cotidiana de la vida hackean el acto de cuidar en tanto desbordan las históricas asignaciones por género, edad, clase y etnia, al ponerlo al centro de sus acciones, involucrando así a cada integrante de los grupos. Se cultiva entonces cierta interdepedencia que resquebraja la narrativa de dar para recibir. El cuidado no parte ya de un deber ser, sino de una profunda empatía que impulsa y cobija al mismo tiempo la prefiguración de otras formas de reproducir la vida. Para lograr esto, han nutrido la potencia afectiva, ya sea mezclando la risa con la crítica, la rabia con la esperanza, como lo hace la Tabla Roja, o bien, reconociendo que el amor es lo que mueve la organización, como sucede en el Movimiento feminista Tarija, hasta llegar a fomentar la alegría, creatividad, arte y lúdica, como lo hace GuanaRED. De esta forma, podemos reconocer prefiguración de otras formas de re-conocimiento, identificación, organización y arraigo. La acción hacker, así, desborda cualquier limite porque existe a partir de las personas que grupos situados de personas despliegan día a día.

Con la emoción de resonar con las 19 experiencias que dan forma al Mapeo Latinoamericano de Narrativas Hackers del Territorio saludo la oportunidad de que cualquier persona con acceso a este material pueda acercarse y conocer más sobre esas apuesta tan vivas. Confío en que habrá más de una inspiración para sostenernos en nuestras cotidianidades en nuestros territorios.


Referencias
Cornejo H, Amaranta. “Trabajo de campo en cuarentena: ética del cuidado, afectividad y objetividad fuerte” en Lado B, 1 de julio 2020. https://www.ladobe.com.mx/2020/07/trabajo-de-campo-en-cuarentena-etica-del-cuidado-afectividad-y-objetividad-fuerte/?fbclid=IwAR1kWja0OXzfIv9UHv_cjykWBwAfcmmNtJCCu6P6-rvFt4_9bAKddu3Uj2c
Gago, Verónica (2019). La potencia feminista o el deseo de cambiarlo todo. CDMX: Bajo Tierra Ediciones/Tinta Limón.
Gutiérrez Aguilar, Raquel; Navarro Trujillo, Mina Lorena (2019). “Producir común para sostener y transformar la vida: algunas reflexiones desde la clave de la interdependencia” en Confluencias. Revista interdisciplinar de sociologia e direito.
Pérez M., Lisseth (2015). “La brecha cognitiva como reflejo del ciberfeminismo en México: necesidad de una convergencia”. Maestría en Estudios e Intervención Feministas. San Cristóbal de las Casas: CESMECA.
Ricaurte, Paola; Cortes, Nadia; Hernández, P; Pérez-Díaz, Lilia (2020) Tecnoafecciones. Por una política de la co-responsabilidad. México: ILSB.
Rovira S, Guiomar (2017). Activismo en red y multitudes conectadas. Comunicación y acción en la era de Internet. CDMX: UAM.